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Shakhtar Donetsk 3-1 AEK Athens FC: remontada

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Lovro Majer adelanta al AEK en el minuto 28 y cambia el pulso

Shakhtar Donetsk tuvo que reaccionar desde el minuto 28, cuando AEK Athens FC encontró el primer golpe de la noche en la segunda jornada de la League Stage de la UEFA Champions League. Lovro Majer, que ya había recibido una tarjeta amarilla en el minuto 18, apareció para abrir el marcador con una definición que culminó una jugada asistida por Stavros Pilios. El 0-1 puso al conjunto griego en una posición favorable y obligó al equipo dirigido por A. Turan a aumentar la intensidad de sus ataques.

El gol visitante no reflejaba una diferencia amplia entre ambos equipos. Shakhtar conservó el 54% de la posesión y terminó con 12 remates, mientras que AEK registró 13 intentos, una muestra de que el partido se mantuvo abierto y con alternativas en ambas áreas. La formación ucraniana, organizada en un 4-1-4-1, buscó responder con circulación y presencia en campo rival, pero tuvo que esperar una acción revisada por el videoarbitraje para recuperar el control del marcador.

La ventaja del AEK duró apenas seis minutos. En el minuto 31, el VAR confirmó un penal a favor de Shakhtar Donetsk y la decisión modificó de inmediato el escenario del encuentro. Pedrinho asumió la responsabilidad y convirtió desde los once pasos en el 34′, estableciendo el 1-1 antes del descanso. El empate no solo devolvió al local al partido, sino que también eliminó la ventaja emocional que AEK había construido tras la anotación de Majer. Con el marcador igualado, la segunda parte quedó planteada como una disputa mucho más equilibrada, con ambos equipos obligados a encontrar una acción decisiva.

El penal de Pedrinho en el 34′ devuelve a Shakhtar al partido

El 1-1 de Pedrinho fue el primer gran punto de quiebre para Shakhtar Donetsk. Después de la confirmación del VAR en el minuto 31, el conjunto local no desaprovechó la oportunidad y transformó la pena máxima en una respuesta inmediata al tanto de Lovro Majer. La ejecución del jugador ucraniano equilibró un encuentro que hasta ese momento estaba condicionado por la eficacia del AEK Athens FC, y permitió que Shakhtar llegara al descanso con el marcador nuevamente abierto.

La igualdad también reflejó la paridad estadística del primer tramo. Shakhtar terminó con 403 pases acertados frente a los 314 del AEK y superó a su rival en pases totales, 447 contra 368. Sin embargo, el cuadro griego encontró espacios suficientes para finalizar 13 jugadas de ataque, una más que el equipo local. Esa combinación produjo un partido sin dominio absoluto: Shakhtar manejó más tiempo la pelota, pero AEK mantuvo capacidad para atacar con rapidez y llevar el balón al área.

El empate exigió mayor concentración de los dos lados. AEK acumuló cuatro tarjetas amarillas, incluida la amonestación de Harold Moukoudi en el minuto 42 y la de Răzvan Marin en el 61′, mientras que Shakhtar recibió una para Marlon Gomes en el 54′. En ese contexto, el 1-1 funcionó como una pausa competitiva antes del desenlace. No hubo una separación clara entre los equipos, y las cifras de ocasiones mostraban que el siguiente gol tendría un peso decisivo. Shakhtar necesitaba convertir su superioridad en circulación en una acción concreta, mientras AEK intentaba sostener el resultado con su estructura 4-4-2.

Vinícius Tobias y Gleiker Mendoza liquidan el 3-1 entre el 80′ y el 86′

Shakhtar Donetsk resolvió el partido en los últimos diez minutos con dos goles que transformaron un empate cerrado en una victoria por 3-1. El segundo tanto llegó en el minuto 80, cuando Vinícius Tobias apareció para marcar después de una asistencia de Alisson Santana. La anotación rompió el equilibrio del 1-1 y premió la insistencia del equipo local, que había acumulado mayor volumen de pases, más posesión y una circulación más constante durante el encuentro.

El gol de Tobias tuvo además un efecto inmediato sobre AEK Athens FC. El conjunto griego tuvo que adelantar sus líneas en busca del empate, pero dejó espacios que Shakhtar aprovechó para proteger su ventaja. El lateral brasileño fue la figura individual más destacada del partido, con una calificación de 7.75, un gol y un remate a puerta. Alisson Santana también tuvo una intervención determinante: participó en el 2-1 y terminó con una valoración de 7.33, además de un remate entre los tres palos.

La sentencia llegó en el minuto 86. Gleiker Mendoza marcó el tercer gol de Shakhtar y cerró la remontada con el 3-1 definitivo. En apenas seis minutos, el local pasó de un empate que mantenía la eliminatoria abierta a una ventaja de dos goles que AEK ya no pudo recortar. Mendoza terminó entre los jugadores más influyentes de la noche con una valoración de 7.26 y un gol, mientras Shakhtar sostuvo su ventaja sin recibir una tarjeta roja y con solo dos atajadas exigidas a D. Riznyk. El marcador final reflejó un cierre de máxima eficacia: AEK tuvo 13 remates por 12 de Shakhtar, pero el equipo ucraniano fue más preciso en los momentos que definieron el resultado.